Hoy estaba escuchando The Wall de Pink Floyd (porque este año empecé a escuchar a Pink Floyd como groupie desesperada), mientras esperaba al tipo de la empresa que me quiere contratar (sí, hay una empresa que quiere que trabaje para ellos; de hecho, hay dos) para una visita domiciliaria (parte del tedioso proceso burocrático) y se me vino a la mente una buena idea (cosa que no sucede muy a menudo).
Hace un tiempo ya (desde que empecé a leer al buen Philip K. Dick) he estado jugueteando con preguntas (porque eso de juguetear con preguntas es posible) del estilo "¿Qué es real? ¿La vida es una ilusión? ¿Las drogas son una portal de acceso a la verdadera realidad? ¿Qué es el tiempo? ¿Cuánto pesa un día? ¿Ubicuidad?" (Porque Dick era uno de esos tipos a los que la Filosofía les iba bastante bien con ayudas psicodélicas).
En fin, retomo (siento que estoy divagando demasiado). Escuchaba el álbum y me vino a la mente una idea literaria que valía la pena ser considerada (últimamente no he tenido ideas para cuentos, todas funcionarían al nivel de novela corta). (Otra cosa, aún no me atrevo a intentar una nouvelle). Mi idea es ésta (estoy seguro que si la quieren plagiar, no les va a funcionar, así que ni lo intenten; igual tampoco creo que quieran dedicarle el esfuerzo): Narrar dos historias alternativas, ambas desde el realismo, pero con breves briciolos (no recuerdo el equivalente en español) de fantasía, breves rupturas de la realidad que se tornarán cada vez más frecuentes, más intensas; hasta que al final termine siendo toda una obra de fantascienza (¡Epa! de nuevo el italiano), hasta que el lector no sepa qué es real y qué no lo es. Básicamente, las dos historias, totalmente diferentes, cuentan la historia del mismo personaje. Una es real, la otra es su imaginación. O puede que ambas sean imaginación, o ambas reales (de ahí la fantascienza). Los detalles de ejecución y trama (porque sí los hay) me los guardo para mí (no es sensato revelar secretos de tanta importancia).
Los títulos de los capítulos (casi olvido hacer la conexión con Pink Floyd) se llamarían igual que las canciones de The Wall, aunque cierta relación entre el texto y la canción no es asegurada (casi escribo relatedness en vez de relación, hoy el español me está fallando).
Aún no sé si escribirla o no (tengo otras ideas en la lista de espera, además, no me siento del todo capaz de ejecutar un proyecto así), me gustaría también (como una posibilidad que no descarto) escribirla a cuatro manos (pero he ahí un problema: solo cuento con dos, habría que conseguir otro empaquetado de genes humanos que guste de escribir, que tenga dos manos y que se atreva) y... bueno, creo que eso es todo (y no sé siquiera si a usted, lector/a le interesan mis gérmenes de ideas literarias).
Si usted llegó hasta esta línea, espero no haber robado de forma infame su tiempo (aunque estoy seguro de que sí fue así).
No hay comentarios:
Publicar un comentario