¿Qué me hizo falta hacer con mi hermano? ¿Qué me hace falta hacer?
Los pies en un punto y coma
Y la cabeza en cualquier parte
miércoles, 15 de abril de 2026
Dia dos
Entre ayer y hoy he estado cayendo en cuenta de algo que necesito aceptar y asimilar lo más pronto posible y de la mejor manera si es que quiero mantenerme, perseverar y triunfar en esta nueva etapa de la vida.
Exactamente hoy dentro de cuatro meses, si tengo vida, empezaré oficialmente el doctorado. Es decir, son mínimo cuatro años más que estaré habitando y siendo parte de la Universidad Nacional. Esta es mi casa y llevo aquí más de la mitad de mi vida. Más allá de que fue aquí donde surgió la oportunidad que estaba esperando y que yo no quería irme 4 años al extranjero a comer mierda en soledad y depresión estudiando en entornos académicos con culturas de trabajo tóxicas, me quiero concentrar en el hecho de que por 4 años más seré estudiante de la Nacho y si todo sale bien recibiré otro diploma.
Los tres hermanos varones en mi familia fuimos admitidos a la Nacho, pero solo yo me pude graduar. Tres grados para tres hermanos, pero los tres grados fueron míos. No lo digo por ego ni falta de humildad sino por el reconocimiento de la responsabilidad que esto acarrea. Si la vida me permite llegar hasta allá, el título de doctorado será dedicado a Yeferson.
Lo que quiero expresar hoy en esta entrada y que es lo que debo aceptar y asimilar es que mientras yo siga estudiando y siendo parte de la UNAL, mi hermanito va a estar atravesado en mi corazón. Tengo muy instalado el instinto de buscar su mirada entre la mirada de los estudiantes jóvenes, creyendo y anhelando con todo el corazón que en algún momento imprevisto lo veré de nuevo, en la chaza, en la cancha jugando volley, saliendo del FEM después de parcial de Física III o en la entrada del Uriel en su bicicleta, camino a casa. Veo su mirada en la mirada de todos los estudiantes. Veo su estela en todos los edificios y pasillos, en las plazas y canchas, no hay un solo lugar dentro del campus al que pueda mirar sin que mi mente sea invadida por una legión de imágenes, escenas, recuerdos, su presencia inunda mi habitar en el campus.
Apenas ha pasado un mes. Quizás en un par de años no sea tan intenso. Quizás el color de la experiencia sea distinto. Pero por ahora, esto es lo que toca vivir.
Daría todo por verlo y abrazarlo una vez más. Decirle "Te amo hermanito".
martes, 14 de abril de 2026
Día uno
Este blog volverá a ser lo que alguna vez fue, volverá a tener el propósito para el cual lo creé hace más de doce años.
Ok. Quizás habrá una pequeña modificación.
Creé este espacio con el objetivo de ejercitar mi creación literaria mediante la práctica diaria. Mantendré la práctica diaria, pero me relajaré más en la forma. No será estrictamente creación literaria. Capaz que algún día me caerá un cuento, un poema, un haiku o una frase del I Ching, pero no es ese el propósito.
Hoy es el día uno. El objetivo es hacer journaling al menos durante los diez meses de los pergaminos. Quizás me saltaré algún día, quizás otro día escriba dos y hasta tres entradas. Aún no lo sé.
Día uno:
Tengo miedo, pero con miedo encaro esta responsabilidad. Valentía no es ausencia de miedo, sino decidirse a actuar aún con miedo. No hay otra salida que hacia adelante y no hay fecha que no se cumpla, todo lo que deba suceder sucederá y lo que no deba suceder, no sucederá, así que... ¡Vamos con toda!
El propósito es volver a ser la mejor versión de mí mismo. Y, entre otros hábitos que me concentraré en desempolvar, desarrollar y fortalecer, tengo claro como punto de partida que la mejor versión de mí mismo escribe todos los días.
Empieza la etapa más importante de mi vida. Empieza hoy. Empieza ya.
OM AH HUM VAJRA GURU PADME SIDDHI HUM
jueves, 1 de enero de 2026
Ñuque Mapu
Hoy es primero de enero de 2026. Estoy escribiendo esto al volver de una dosis heroica de psilocibina y no sé cómo empezar, así que lo haré de forma directa: ¡¡¡LOGRÉ CONSEGUIRLE FINANCIACIÓN AL PROYECTO Y BECA DE DOCTORADO!!!
Creo que sobran las palabras. En este blog retraté todo el camino, desde el inicio hasta hoy, hasta este sueño cumplido y esta nueva etapa. No sé si sobran o es que no alcanzan, pero las palabras no son la forma adecuada de expresar la profundidad de las emociones encontradas.
Esta victoria es tan enorme que la siento nivel ganar la Copa del Mundo, ahora esto forma parte estructural de mi ser. Soy esta victoria, siempre lo he sido y siempre lo seré. Esta es la base de todo lo que viene de ahora en adelante. ¿Qué se siente ser Luis Díaz, qué se siente ser Maradona? ¿Cómo se siente dar una performance gloriosa en medio de dificultades, obstáculos y heridas que casi te destruyen?
Si tanto me esforcé, me sacrifiqué, lo di todo, si me dejé la piel en la cancha, si el sabor que pasaba por mi boca era una mezcla de sangre, sudor y lágrimas, ahora ese sabor es el néctar más dulce y nutritivo del universo. Hubo gente y circunstancias que me apoyaron y ayudaron un montón, pero esta es una victoria silenciosa de mi esfuerzo, mi terquedad, mi determinación y valentía. Tener los putos huevos tan bien puestos como para no rendirme incluso cuando rendirme parecía la única opción. Si tanto me esforcé, no hay ninguna otra alternativa, ninguna otra posición ética válida que entregarme aún más. Ahora la vida me dio la oportunidad de dedicarme 100% de lleno y completamente a hacer realidad mi sueño. Mi deber, mi sueño, mi ansia más grande es dejarlo todo. Ahora estoy más fuerte que nunca, en la mejor posición posible para hacer realidad mi próxima gran victoria.
Este proceso de tantos años, tantas lágrimas y tanta adrenalina por las ideas nuevas, desde 2017, desde 2015, se está escribiendo con letras doradas. Y así seguirá siendo. Pasé la prueba de fuego y ahora estoy preparado para ir a la guerra. ¡Por amor a la Madre Tierra soy y seré victorioso! ¡Yo nací para esto! ¡Estoy que me juego y el nuevo torneo empieza YA!
domingo, 10 de agosto de 2025
The Middle
Hace mucho no vengo por acá. Estoy cansado, hoy corrí 16 kilómetros y caminé otros 4. El micropunto me dio mucha energía y era necesario quemarla. Alcanzó de sobra para las introspecciones, para la reconfiguración neuronal, para fijar objetivos y dar los primeros pasos. Quedó energía para correr, aunque, algo que nunca hago, hoy decidí parar cinco minutos y acostarme en el pasto, ver el sol, tomarle fotos a los patitos. Y seguir corriendo.
De momento empecé a llorar. ¡Salud por eso!
VAMOOOOOOOOOOOOOOSSSSSSSSSSSSSS
Empecé a llorar escuchando "The middle" de Jimmy Eat World. La verdad, hasta hoy que iba corriendo, ya en el parkway, kilómetro 12.5 de 13 (fueron 16 al final), fue la primera vez que detallé la letra de la canción. It just takes some time. Everything will be just fine.
Solo el Padre Sol, la Madre Tierra y mi hermana Luna saben cuánto he sufrido para llegar hasta aquí. Desde que empecé la maestría han pasado más de diez años, desde que empecé con este sueño, Solaria-Aurora, ya casi se cumplen 8 años. Estoy seguro de que hacia agosto de 2017 empecé por primera vez a pensarlo en serio, el día que quedó en los libros es el 15 de septiembre, un día después de la muerte de mi abuelo Luis. Creo que eso ya está narrado en este blog, en algún otro lugar.
Fueron años buscando, investigando, dedicando mi vida de lleno, dejando de lado todo lo demás, renunciando a la comodidad de un presente, tragándome toda la mierda del mundo que te puedas imaginar, imaginaria persona que me lee ahora. Solo el Universo sabe cuánto sufrí durante estos años. Ya a estas alturas ni siquiera sé qué palabras servirían para describir ese sufrimiento, pero haré el intento: mientras un águila me destazaba las entrañas a diario, fui capaz de dar una demostración excelsa de concentración y aprendí la teoría del paradigma holográfico.
Ayer vi las 4 películas de Rocky en la tarde y en la noche. En algún lugar de este blog, hacia el inicio, en alguna entrada de blog dije que mi don, si es que acaso tengo tal cosa, se parece más al de Rocky Balboa que al de Albert Einstein. Mi don es saber sufrir. A sufrir me enseñaron Buda y el Diego. Ha pasado mucho tiempo, pero esta historia apenas está empezando.
Me enfrento a un reto muy grande, sin temor a equivocarme puedo afirmar con toda seguridad que, hasta ahora, es el reto más grande y más importante al que me he enfrentado en mis treinta y dos, casi treinta y tres años de vida. Que esto llegue justo para mi cumpleaños 33 es una coincidencia maravillosa, casi diría que no es una coincidencia sino una sincronicidad, en el estricto sentido jungiano de la palabra. Los eventos externos del universo percibido se alinearon con los eventos simbólicos del yo percibido para crear una conjunción cósmica: Finalmente llegó la hora de ser admitido.
Todos estos años estuvieron atravesados por esa duda, hacerlo o no hacerlo. Y si lo hago, ¿en dónde? No me quiero ir de Colombia. Antes tenía una excusa para no querer irme, pero una vez que la excusa expiró, me quedé con las razones válidas: el mundo se está yendo al carajo y no tengo comprada la vida, nadie la tiene. No quiero estar lejos de las personas que amo. El proceso es bastante exigente, de por sí, como para añadirle la extrema dificultad de aprender un idioma nuevo, en un país nuevo, lejos de mi hogar, de la gente que amo, de un abrazo, de un tintico de mi mamá, de un partido con los ponys...
Ah, la duda.
Pero eventualmente todo está cayendo en su lugar. Llegó una oportunidad, llegó la oportunidad que he estado esperando desde 2017. Quizás la oportunidad estaba ahí antes, sé de 2022, aunque yo no estaba listo en 2022. Ese año estuve al borde del precipicio, literalmente, pero caí en cambio en el lugar que ahora me da de comer y alimenta mis sueños. Así que la decisión está tomada: esta es mi oportunidad, esta oportunidad tiene escrito mi nombre en letras doradas. Todas y todos los budas en las 10 direcciones, mis protectores, el cielo, mi abuelita, ayudaron para que la oportunidad se abriera.
Oficialmente, la oportunidad se abre mañana. Linda sincronicidad, justo después de uno de los mercurio retrógrado más difícil de navegar. Si no estoy mal, mientras estoy escribiendo esto, en el cielo se encuentran alineados mercurio, marte, jupiter y saturno. ¿O es venus en vez de marte? El caso es que el cielo está actuando y mi deber es actuar. Ahora suena en loop "Vive a tu manera" de Herencia de Timbiquí. Solo un camino hacia el final...
Gracias a la vida porque no es la primera vez que me enfrento a un reto de esta magnitud. En retrospectiva, me parece milagrosa la primera vez. Para esta oportunidad, tengo la experiencia, sé cómo se juegan estos partidos, sé cómo se juegan las finales, sé que las finales no se juegan, LAS FINALES SE GANAN.
Y eso es lo que voy a hacer. Cada una de las células de mi cuerpo, cada una de las moléculas, de los átomos, de las memorias, las ilusiones, los sueños, la totalidad de mi ser está enfocada hacia un solo objetivo.
La Madre Tierra conoce perfectamente cuál es mi intención, no me interesa demostrarle nada a nadie. Solo hacer mi trabajo de la forma correcta y cumplir mi misión en esta vida. Para ello... PARA LLEGAR A LA GLORIA NECESITAMOS ENTREGA ABSOLUTA. GANARÉ. SERÉ CAMPEÓN DEL MUNDO.
Solicito ayuda de todas y todos los budas en las diez direcciones del espacio, porque VOY A ENTREGAR LO MEJOR DE MÍ, VOY A DARLO TODO, VOY A DEJARME LA PIEL EN LA CANCHA, SANGRE, SUDOR Y LÁGRIMAS, VOY A GANAR. VOY A GANAR!!!! VOY A GANAR ESTA FINAL!!!!! VOY A LOGRAR LA VICTORIA MÁS IMPORTANTE DE MI VIDA HASTA AHORA!!!!!!!
OM AH HUM VAJRA GURU PADME SIDDHI HUM.
domingo, 19 de mayo de 2024
Siete años en el Tíbet
LO LOGRÉ.
LO LOGRÉ.
APOSTÉ MI VIDA ENTERA A UNA CORAZONADA
Y GANÉ
LO LOGRÉ
SIETE AÑOS ME DEMORÉ
(y si al principio, a las dos semanas, me hubieran dicho que no me demoraría dos semanas, o dos meses, sino siete años, tal vez no habría aceptado, pero como nadie me lo dijo, acepté)
Y GANÉ
LO LOGRÉ
Ahora solo nos queda el resto de la vida para hacer material lo que conceptualmente ya es real y existe.
Solo nos queda el resto de la vida
para hacer posible lo que es extremadamente difícil, pero no imposible.
martes, 22 de agosto de 2023
Desfibrilar un corazón que colapsa
Hoy es el día previo al mercurio retrógrado que acompañará mi cumpleaños y, sin ser esta la entrada tradicional de mi revolución solar, me siento fuertemente impulsado a escribir de nuevo aquí, en este espacio que tanto amo, este lugar que me ha visto llorar los instantes más dolorosos y celebrar los triunfos más grandes de mi vida, este blog que es un retrato fiel y sincero, descarnado, de mis emociones más profundas, aquellas que no se contentan con disiparse entre lágrimas, esas emociones que exigen ser asimiladas y transmutadas mediante la alquimia del texto.
(Me da risa que ahora les hippies new age le digan revolución solar al cumpleaños, pero también entiendo que existe la revolución de júpiter y ya viví mi primer retorno de saturno, qué gonorrea el retorno de saturno, en todo caso here we are, viendo el atardecer en la panorámica del que ahora es mi nuevo hogar temporal, al fin y al cabo nuevo, al fin y al cabo hogar).
Supongo que es justo la víspera de mercurio retro el momento adecuado para observarse a uno mismo, mirar adentro, mirar atrás, no para retroceder porque volver en el tiempo es una imposibilidad física (deberías saberlo muy bien, en tanto quieres-pretendes-necesitas crear una reinterpretación de la termodinámica basada en el I Ching), sino más para hacer una pausa, descansar, agradecer el camino recorrido y sentirse bien por las dificultades superadas.
De eso va esta entrada.
Tuve unas dos o tres semanas de fumar marihuana todos los días y ayer empecé de nuevo mi etapa de abstinencia, por lo cual mi cuerpo todavía está adaptándose a estas semanas de no recibir tetrahidrocanabinoides. Traducción: hoy me costó mucho concentrarme en el trabajo. Tanto que en algún momento esa dificultad -natural para quien ha pasado por períodos de abstinencia de THC- empezó a transformarse en inconformidad y dudas. Uno tiende a engañarse muy fácilmente y es fuerte la tentación de caer en la espiral gravitacional de una idea intrusiva.
Tres semanas son suficientes para crear un hábito, y ese es el meollo de esta entrada, llegué de vuelta a casa y hoy no armé ningún porro, no taqué ninguna pipa (ya no tengo pipa, la boté casi accidentalmente, casi a propósito, no entiendo muy bien cómo fue el proceso intuitivo pero el caso es que no tengo pipa), hoy fue convivir conmigo mismo, sin distracciones. Pasar tiempo con uno mismo no siempre es agradable, menos con un mercurio rx tan cercano, hay ciertas situaciones en mi vida actual que me tienen inconforme y hoy me estaba concentrando un poco de más en esas situaciones. ¿Cuáles? Quizás en otra entrada de blog hablaré de esto, aquí no es el lugar y la intención no es compatible, entonces... después.
El caso es que, en la contemplación del atardecer, que por cierto se ve magnífico desde la ventana de mi sala (mía es un decir porque pago arriendo, mía solo es la tierra que se incrusta en los raspones y se mezcla con la piel y la sangre viva cuando caigo por estar haciendo deporte) me hizo caer en cuenta del lugar en el que estoy y cómo era mi vida hace un año.
¿Cómo era tu vida hace un año, joven padawan?
Creo que la historia está mejor narrada cuando la escribí en caliente, en la entrada del cumpleaños pasado, o quizás en la anterior, en resumen, hace un año mi vida era un comedero de mierda del que no parecía encontrar salida alguna. Fue para estos días, si no estoy mal el 17 o 18 de agosto, cuando tuve que comerme medio cartón de lsd para desfibrilar un corazón al borde del colapso. Hace un año me encontré a mí mismo en la situación en la que no tenía trabajo, ni ahorros, nadie creía en mí, estaba siendo una carga para mi mamá y ella me lo hacía saber todos los días. No lo digo en plan culparla o echarle en cara nada, simple y sencillamente la etapa en que podía ayudarle a ella a instalarse en su nuevo apartamento había pasado y yo ya no era más que una boca para alimentar, una frustración, una decepción. Tenía encima ese peso, la carga tan hijueputamente pesada de haberlo tenido todo para triunfar y haber terminado en... nada, en absolutamente nada.
Así era mi vida antes del ácido lisérgico desfibrilador. Un día después recibí la llamada en la que me dijeron que la convocatoria había salido a mi favor y que el trabajo era mío.
Y aquí viene el momento de agradecer:
Objetivamente, es un trabajo soñado para mí. Estoy rodeado de libros ambientales, personas que le dedican su vida al ambientalismo, investigadores de clase mundial interesades en ese trabajo teórico por el cual, durante cinco años, solo dos o tres personas en todo este planeta daban un par de centavos. Estoy rodeado de personas que me valoran, que ven mis talentos y me aconsejan para cultivarlos de la mejor forma, gente que sabe mucho sobre economía ecológica que me dice que mi propuesta es prometedora, personas dispuestas a apoyarme sin la necesidad de justificar los motivos por los cuáles decidí que el camino para mi vida era este y no otro.
Es un trabajo que me permitió independizarme, por fin, y experimentar cómo el desprecio y los constantes y muy crueles juicios de valor por parte de mi familia se desvanecieron, transmutaron en admiración, finalmente los juicios de valor que yo mismo aprendí a hacer sobre mi percibido fracaso también se callaron y poco a poco estoy empezando a adaptarme a mi nueva vida.
Es un trabajo que me permite dedicarme de lleno a lo que amo y lo que considero más importante en la vida: la protección de la vida en el planeta. Yo no soy activista, no sé sembrar una papa, pero se me da bastante bien la investigación y la creación de nuevas ideas vía asociación, es de hecho lo que he estado haciendo durante los últimos cinco años, crear nuevas ideas mediante la asociación y el diálogo inter y transdisciplinar. Y es lo que me permite ahora este nuevo trabajo, sí, con condicionantes y tiempo más limitado, pero hey, tengo un salario, es decir... ME PAGAN POR HACER LO QUE AMO.
Es un trabajo que me permitió conocer a mi última... digamos... traga, una chica con quien sentí una química que hace mucho tiempo, años, no sentía, alguien con quien las cosas no se dieron por motivos que escapan de mi control, alguien que vino a mi vida, compartió un breve suspiro de su existencia y se fue, dejándome agradecido por la oportunidad de conocerle, alguien que me recordó que existe amor después del amor (o de la catástrofe, debería decir), entendiendo que, igual que la cicatriz de la puñalada que me dieron hace diez años en el brazo derecho, ya sana pero todavía siendo cicatriz, la herida que empezó a abrirse el primer día de esta década, la herida que se infectó y casi acaba con mi vida, esa herida, ahora cicatriz, va a acompañarme hasta el último día de mi existencia bajo este nombre y este cuerpo. En todo caso, gracias a la vida por darme la oportunidad de conocerla, salir con ella, compartir conversaciones de horas, mutando entre temas extremadamente serios y otros triviales, principalmente fulvito...
Es un trabajo que me ha traído nuevas amistades, nuevas mentoras y mentores, abundancia de todas las formas posibles, una situación en la cual me despierto todos los días y no pesa la obligación de trabajar, lo que hago vale la pena, es valioso, ayuda a muchas personas... todavía no puedo creer que la vida me haya regalado un trabajo en el que me pagan por investigar en temas ambientales y por recomendar libros (ok también por cargar cosas, te habla tu pana bibliotecario/cotero). Principalmente, es un trabajo que me permitió volver a integrar el fútbol a mi vida, no viéndolo porque ver partidos puedo hacerlo cada fin de semana, no, este trabajo me permitió la situación por la cual ahora juego fútbol cada 8 días, a veces incluso juego unas tres horas por semana...
Es obvio que la adaptación es difícil cuando los cambios son radicales y es claro que en los doce meses más recientes mi vida estuvo repleta de cambios trascendentales de gran alcance, está bien si en el proceso de adaptación me ha costado tomar un "ritmo de competencia" con el cual pueda sentirme cómodo, satisfecho y a la vez exigido lo suficiente como para crecer sin conformismo. No ha sido fácil, pero ok, todos los días esa es la lucha y de tanto insistir a veces se logran los visajes, entonces eso, seguir insistiendo y esperar que la temporada virgo me ayude en lo suyo y que el mercurio rx sea compasivo, y que además suceda lo que deba suceder.
Hace un año tuve que tomar medidas extremas para regresar a la vida a mi corazón roto, despedazado, colapsado y sin fuerzas para emitir un solo latido. Hoy, con sus bemoles y sutilezas, pero estoy vivo, más vivo que nunca, hoy siento la sangre recorriendo hasta el último milímetro de mis venas, lo que hace un año era un masacote lamentable es hoy un corazón funcional, fuerte, fortalecido por el hecho de que, sin importar la dificultad que debiera enfrentar, todos los días me pude levantar a entregar lo mejor de mí y todos los días me pude acostar sin la incertidumbre de no saber qué hacer al siguiente día para ganarme la vida, el respeto y el amor que merezco.
Es cierto, hay un par de circunstancias de mi vida actual con las que estoy inconforme y sobre las que tengo poco control, pero en el panorama general, son solo nimiedades en comparación con la lluvia de bendiciones que la vida me ha regalado.
No tengo sino motivos para estar agradecido. El desfibrilador hizo lo suyo y lo hizo bien. Esto tiene su truquito y yo lo encontré.