martes, 3 de diciembre de 2013

Dìa 4: El hombre que fuma y se arroja el humo siempre en el ojo

Debo admitirlo. Cuando me vino a la mente el título de esta entrada, pensé con gran entusiasmo que podría funcionar como metáfora de los esfuerzos fallidos, del vano encomio, de los disparos que no dieron en la diana; en otras palabras, de una cotidianidad a la que me estoy acostumbrando. Pero ahora que lo pienso, una entrada con tal título es difícil de escribir y, después de 42 horas sin dormir, hasta la más evidente retórica se hace complicada. 

Hoy fumaba el acostumbrado cigarrillo post-entrevista mientras la mirada se me perdía en el aire. No sé si el haber llegado sin dormir, el haber viajado más de una hora de pie en hora pico, o el tener que esperar parado y aguantando frío frente a una planta industrial por más de media hora, me indispuso. De lo que estoy seguro es que a la planta entré fuera de mí. Siguiendo con la metáfora de la entrada de ayer, hoy se me mojó toda la pólvora en pleno desembarco a Normandía. 

Puede que me haya ido bien, pero mejor no tentar a la diosa fortuna. Conviene volver al tema del cigarrillo. Hoy noté que gasto demasiado tiempo encendiendo un Marlboro (los demás me parecen infumables) y también que no sé exhalar el humo. Veo con envidia a las personas que hacen del fumar una perfecta escena, casi como si el acto fuera una suerte de esas que se ven en las danzas contemporáneas. Yo, en cambio, titubeo con el cigarro, lo paso mil veces a la mano izquierda y mil una a la derecha... 

Otras personas exhalan obras de arte, lo hacen tan bien que ese humo es vanguardia. Mi humo es caos, un brochazo ordinario sobre un Van Gogh, un violín con las cuerdas rotas, una oportunidad perdida. Eso. Por fortuna fumo poco (no más de cinco cigarros a la semana); mis bocanadas son ofensas. 

Ésta es una pésima elegía al autosabotaje. Es tan mala que ni siquiera tiene tintes de elegía, y apenas si menciona el sabotaje. Hoy fui víctima de un boycott a mí mismo. Hoy fumé y todo el humo fue a parar a mis ojos. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario