Todos los 25 de diciembre, Colombia se hace un país un poco más atroz que de costumbre. Como si no fuera ya bastante ofensa tener que vivir en un platanal que se jacta de lo "bonito" de la gente, aunque en realidad la gente es lo que tiene jodido a este paraíso tropical; que se enorgullece de unos recursos naturales que está destruyendo sin compasión; que endiosa a un recién fallecido, periquero machista y mal cantante; tenemos que mamarnos también los estrenos infaltables de esas aberraciones audiovisuales que el señor Dago García se atreve a denominar películas.
No hay que ser crítico de cine, ni siquiera saber mucho de cine, para saber que las de Dago García son producciones basura. No quiero comparar a leyendas como Kubrick o Welles con El Rey del Cliché, sería una ofensa para los grandes; sería comparar el caviar con esos huevos que quedan dentro de la gallina cuando la matan y que ciertas personas se tragan cual si fueran... bueno, caviar.
En entornos profesionales de producción y crítica audiovisual (digamos, Hollywood o Cannes), gente como Dago García -y también su homólogo, Harold Trompetero- tendría que salir a la calle y mendigar un buen argumento, mono, de caridad. Salvo La Pena Máxima, una lista de sus producciones cinematográficas es también una lista de argumentos en su contra. No me voy a desgastar enumerando sus fallas tanto en asuntos técnicos como en la construcción de historias y personajes; solo soy una persona que ha visto las producciones del señor García haciendo pleno uso de sus facultades cognitivas. No se necesita más que eso para encontrar películas como El Paseo (y sus secuelas) o El Carro altamente repulsivas.
Me pregunto, ¿cómo es que un tipo que hace tan terribles películas ha triunfado de forma tan rimbombante en la industria cinematográfica nacional? Y la verdad es que no sé, solo se me ocurre una respuesta, pero me niego a aceptarla; es demasiado facilista, demasiado repetida en demasiados contextos, casi tanto como la palabra "demasiado" en este párrafo. Pero al no ocurrírseme otra, tendré que aceptarla provisionalmente.
Y es que en el país de los zoquetes, hasta Dago García tiene éxito.
No hay comentarios:
Publicar un comentario