lunes, 2 de diciembre de 2013

Día 3: La víspera del Día D

Cuando empecé a coquetear con la idea de crear un nuevo blog pensé que sería divertido una que otra vez escribir las cotidianidades que invaden un día normal. Pero, momento, tengo un problema. Ninguno de estos tres días han sido "normales". Y lo peor. Mucho menos lo será mañana. 

Desde ya advierto que ésta será una entrada breve, ni siquiera puedo concentrarme bien y estoy construyendo frases a los trompicones. Solo vengo a dejar constancia de que mañana será posiblemente uno de esos días que uno en el futuro tiende a recordar como puntos de inflexión en... bueno, la vida entera. La razón de mis incertidumbres es precisamente la incertidumbre; el saber que ese "posiblemente" no es, por ahora, un "seguramente".

Si algún lector desprevenido (o lectora, por aquello del lenguaje incluyente) si acaso se llega a topar con estos mediocres párrafos, le ruego dos cosas: Uno, que me disculpe, mañana me desagraviaré con creces y hablaré de un tema malditamente interesante; dos, que me envíe todo su ki.

Sé que la comparación es grosera, pero... ¿Qué habrán pensado los soldados aliados una noche antes del famoso desembarco en Normandía? (Y no me refiero al barrio Normandía, allá desembarqué hoy y supe esquivar bien las balas).  

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