jueves, 21 de septiembre de 2017

Soy piedra en el camino

Mi vida no es como se ve

La mayoría de mis espectadores podría pensar que he tomado decisiones acertadas. Y la mayoría tendría razón. O al menos eso depende de la perspectiva en que se mire. "Eres muy talentoso, la persona más inteligente que he conocido, brillante, un futuro enorme te espera, estás para cosas grandes". Llevo escuchando esas palabras desde que tengo memoria, desde mis primeros recuerdos han estado presentes y no me explico por qué, no me acostumbro, siempre pienso que hablan de alguien más y no sé hacer nada más que asentir, sonreír, cambiar de tema y mirar hacia otra parte. A veces siento que lo que me quieren decir en realidad es "eres un maldito suertudo de mierda". Y mi único talento es resistir. Si fui bendecido con un don, no fue el de Albert Einstein. Si fui bendecido con un don, se parece más al de Rocky Balboa.

A pulso tuve que aprender

He tomado decisiones arriesgadas. Muchas. La mayoría de mis espectadores podría calificarlas como estúpidas y la mayoría tendría razón. Lo siento ahora como mi firma personal: si veo pasar el tiempo sin saltar al vacío y jugarme la vida entera en apuestas al todo o nada, algo en mí empieza a fallar. Me pudro por dentro, se apaga la llama, la entropía empieza a devorar cada una de mis células, todo pierde el sentido y me encuentro a mí mismo paralizado, apenas respirando. Entonces todos mis escasos movimientos, meticulosamente practicados, se reducen a verme revolcándome entre sábanas de desesperación, en suelos fríos, indiferentes de las lágrimas que nacen desde mi alma; indiferentes de la sangre que se niega a coagular y fluye con dolor, ese dolor que es tan natural en todos los partos. Lo viejo se niega a morir y a lo nuevo le cuesta nacer, dijo Marx, dijo mi hermano, dijo el universo, dijo alguien.

Solo un camino hacia el final

La meditación es el arma más poderosa contra el sistema, si se sabe bien utilizar. He estado tantas veces en el fondo del abismo, he caído tantas veces que mi cuerpo es un lienzo de cicatrices y mi alma una bitácora de experiencias cercanas a la muerte. ¡Ya quisiera que se tratara de una figura literaria! Pero no, veo mi cuerpo y recuerdo que aquella vez estuve a un centímetro de terminar aplastado, aquella otra un cuchillo pudo atravesar mi corazón de no ser por un movimiento brusco y automático, otro día lejano el aire dejó de pasar por mi garganta mientras por mis ojos pasaban las imágenes de las personas que más quiero, intentando hacerme respirar de nuevo. Veo mi retina en el espejo y recuerdo todas las veces que me deshice en lágrimas, todas las veces que estuve a punto de darlo todo por perdido y resignar mis sueños. Algunas veces incluso los resigné. Muchas ideas pasan como ráfagas por la mente cuando te ves a ti mismo tan cerca del final.

El mundo es como yo quiera

Todo es cuestión de perspectiva. Las decisiones arriesgadas suelen dar sus frutos. Quedarse quieto también los da, muy diferentes, pero también los da. Todas las acciones tienen consecuencias, todas las decisiones significan caminos y universos paralelos cerrados para siempre, sin poder nunca volver atrás. No puedo luchar contra esa realidad, nadie puede, ésta es quizás la única verdad absoluta en un universo donde las demás verdades son relativas y la validez objetiva no es más que una quimera. "Narrar una historia digna de ser escuchada y vivir una vida digna de ser contada". Mi única ley es vivir. Y vivir es muy diferente a subsistir. Vivir es tomar decisiones, es arriesgarlo todo, es estallar de felicidad cuando la situación lo merece y sonreír en medio del llanto cuando el universo te muele a palos, disfrutar la golpiza y saborearla con plena conciencia de que el momento es único, que todo se podrá ir al carajo un millón de veces, pero ninguna paliza es igual que la anterior. A ciegas das el primer salto al vacío y rápidamente entiendes que tu única opción es seguir saltando, si te quedas quieto te vas de cara contra el abismo.

Pelea con la sociedad

He visto un millón de veces Rocky IV. Entre todas las historias reales y de ficción que he leído y visto y escuchado, no puedo sentirme más identificado con otro personaje que con el mítico boxeador que se deja romper el cuerpo y el alma, que permite a propósito que la vida desfigure su rostro, que lo lleve contra las cuerdas y que lo haga besar la lona una y mil veces mientras el conteo del juez y los gritos de la multitud parecen lejanos y en sordina. Nadie como Rocky sabe entregarse por completo y dejar la sangre en el cuadrilátero, sabiendo que no se trata de qué tan duro golpees sino de qué tanto puedas resistir los golpes que te dan. Al final todos se cansan y si aguantas lo suficiente, serás capaz de derrotar al monstruo indestructible al que te viste obligado a enfrentar. Nadie me obligó, en realidad, nadie excepto mi propio corazón. Destruir al monstruo invencible es mi decisión más arriesgada, decidí que esta lucha es lo único que puede mantenerme vivo. Y vivir es mi ley. Intenté escapar tan solo para descubrir que simplemente no puedo hacerlo, no puedo escapar aunque quisiera. No soy un genio, soy un guerrero.

Esa chica que va caminando

He tomado decisiones arriesgadas y saltar al vacío es mi deporte favorito, mi modus operandi, mi única forma de sentirme vivo. Pero la veo a ella y vuelvo a estar paralizado. Soy capaz de apostar todo lo que soy a cambio de una oportunidad contra el monstruo, pero la veo a ella y no sé qué hacer. No soy un genio, no soy un guerrero, no me muevo, todo fluye a mi alrededor excepto yo, todo ocurre a otro ritmo y soy solo un espectador en nuestras vidas. No sé qué decir, no sé cómo actuar ni qué pensar, sé convertir una parálisis del sueño en un sueño lúcido y no sé convertir su mirada en una conexión hacia su alma. Sé convertir su mirada en mi parálisis. Desvío la mirada y mi única esperanza es que el universo aleatorio y cruel me dé el empujón que no he sido capaz de darme yo mismo. No sé si largarme y dar la espalda o saltar al vacío una vez más. Soy capaz de arriesgarlo todo, excepto a ella. Si prolongo la quietud, puedo disfrutarla un poco más, lejana, imposible; tal vez no la perderé si no salto. Y no quiero perderla. Tal vez la perdí hace mucho tiempo, es lo más probable, pero si me niego a aceptarlo, no la perderé. Puedo imaginar mundos nuevos, utopías imposibles, pero no puedo imaginarme saltando hacia el vacío y en dirección a ella. Incluso Rocky tenía su debilidad.

Soy luz de mi esperanza

Mis ojos no son indiferentes a la realidad que me rodea, no puedo ignorar que si a mí la vida me ha molido a golpes, ha sido amable en comparación. Tengo privilegios que muy pocos han tenido. Decidir que la única forma de estar vivo es enfrentarse al monstruo invencible es también encaminarse a derrotarlo, es también aprender cómo hacerlo. Todo es cuestión de perspectiva. Los años más recientes los he dedicado a aprender cómo volar, cómo hacer del vacío mi propio cuadrilátero, mi territorio y mi hogar. Decidir lanzarme con todo lo que soy a construir un mundo nuevo, un mundo mejor, implica necesariamente enfrentarme a lo peor de mí mismo, ver todos mis miedos directo a los ojos. No podré derrotar al monstruo invencible que está frente a mí y que me rodea si no puedo derrotar al monstruo invencible que vive dentro de mí. Si no convierto mi parálisis en acción, solo seré un espectador más en medio del colapso del más maravilloso de los escenarios. Tengo una oportunidad. Arriesgué todo por una oportunidad ínfima, por hacerme con un arma tal vez insignificante ante el poder del monstruo, pero al fin y al cabo un arma. Soy la luz de mi esperanza, soy piedra en el camino. Solo estoy viviendo a mi manera.



miércoles, 25 de mayo de 2016

Una perturbación en la Fuerza

Mi instinto jedi nunca falla...

Hay días para quedarse a mirar y hay días en que hay poco para ver. Hay días en los que el aire lleva en sí mismo una carga eléctrica muy particular, indescriptible, para la cual no existen palabras, ni gestos, ni siquiera existe una definición que se ajuste a lo que quieres expresar. ¿La electricidad? ¡Maldito idiota, toda la materia tiene carga eléctrica! No. No es la electricidad en el aire. Es el trino lejano de las aves, es el viento y el color taciturno de las nubes, son las palabras que estallan como mil bombas atómicas en el lóbulo parietal y se niegan a salir por tu garganta. Es el bloqueo mental, es el cigarrillo que hoy no te supo a tabaco, es el cigarrillo que hoy supo a vacío.

Siento una gran perturbación en la Fuerza...

¡Sí, eso es! Una gran perturbación en la Fuerza. Todo el universo te dice a gritos que algo está mal, que no es lo que esperabas, que pronto todo se va a ir a la mierda aunque no quieras. Lo anticipas, vives de predecir el futuro y lo haces bastante bien. Pero prefieres ignorarlo esta vez. Tu instinto jedi no suele fallar, te dices a ti mismo, antes de descartar por completo la idea y seguir repasando diapositivas, pasándolas sin pensar. Tienes la mente en blanco. Dictarás la clase más importante del semestre y no te importa, sigues mirando a la ventana del bus, a la gente sin rostro y a la nada. Te identificas con el gris impersonal de la sucia capital, hoy también eres gris, sonríes pero estás muerto por dentro. No sabes por qué, pero lo sabes. Tienes la mente en gris.

Hoy quiero estar equivocado. Una vez, tan sólo una...

Sabes que nada bueno puede surgir de un acierto en la pesada premonición que tienes hoy. El sol está cargado de presentimiento, algo no anda bien, ¡no lo niegues! ¡Tu instinto jedi no suele fallar! En las felices resacas de largas noches y de recientes sueños interestelares, cuestionaste la validez de lo real. Dudaste y fue normal, algo tan bueno no puede ser cierto. Un espejismo. Sí, eso es, tus últimos meses no han sido más que un espejismo. Lo bueno, lo pleno, lo perfecto, lo ideal y lo soñado, lo que solo puedes vivir en lo más profundo de tu vasta imaginación, es sólo eso. Tu imaginación. Solo que esta vez estás equivocado. ¡Despierta, imbécil, esta vez sí es real!

You're just too good to be true. Can't take my eyes off you...

Llevas años deambulando, divagando, perdido... Nadie vale la pena. Tú no vales la pena. ¡Sí, eso es! Lo ignoras, intentas disimular el vacío y sigues buscando, sigues deambulando, encuentras y conoces, intentas y te esfuerzas pero nadie te convence. No convences, no te convences, te cansas y llega la parálisis. Oh... la parálisis. Dejas de buscar. Dejas de buscar y te encuentran. ¡Oh... la ironía! En el escenario menos imaginado y de la forma más inesperada, como si los planetas se alinearan justo cuando dejas de mirarlos, alguien aparece como una y mil estrellas fugaces en el cielo nocturno del desierto. Tu instinto jedi nunca falla y la Fuerza es intensa en ella. Vives de predecir el futuro y lo haces bastante bien, en una mirada cruzada puedes ver todo lo que has estado esperando en mucho tiempo, en tanto tiempo que incluso ya perdiste la cuenta. Y no le puedes sacar los ojos de encima, ella es demasiado buena para ser real. Pero lo es. ¡Es real!

Mi instinto jedi nunca falla...

Eres consciente. Las predicciones de futuro no siempre son acertadas, equivocarse también hace parte de tu oficio. Pero no te importa. Todo a tu alrededor te grita seguridad y ella lo grita más fuerte que nadie y nada más. Te dibuja, se dibuja ella misma, dibuja tus sueños y empiezas a desear en lo más profundo que los suyos se dibujen en el confuso lienzo de lo real. ¿Todo esto es verdad? Dudas, pones una barrera, intentas aislarte y no te ilusionas. El tiempo se encargará de aclararlo todo, te repites a ti mismo todas las mañanas, todas las noches, viendo sus dibujos. Son lo último que ves antes de dormir. Sueñas con ella y te despiertas feliz a ver de nuevo sus dibujos. Cuentas las horas para volverla a ver, volver a perderte en su fascinante conversación y en la belleza indescriptible de su ser. Te fundes con ella y en ella. Te sientes bien a su lado. Extrañamente bien.

Una perturbación en la Fuerza...

¿Es demasiado pronto para hacer predicciones de futuro? ¡Bah! El futuro es lo que quieres que sea, primera regla del prestidigitador. Lo sabes. Tu instinto jedi nunca falla. Estás decidido a derribar tus barreras... A ella le gusta hacer grullas con los empaques de los chocolates que a veces le regalas. Las grullas, dicen los japoneses, te ayudan a mantener el equilibrio interno. Necesitas equilibrio y ella te lo da. Tu cuarto se vuelve un zoológico de origami. Ella, aunque no lo sepa, se esfuerza en derrumbar tus barreras. ¿Acaso no aprendiste nada viendo The Wall? Turn down the wall! Turn down the wall!

Electricidad en el aire...

Hay días en los que el aire lleva en sí mismo una carga eléctrica muy particular, indescriptible, para la cual no existen palabras, ni gestos, ni siquiera existe una definición que se ajuste a lo que quieres expresar. Es tal vez el trino lejano de las aves, es el viento y el color taciturno de las nubes; los días fatídicos siempre son iguales. Tu instinto jedi nunca falla, lo sabes, sabes que todo se irá a la mierda aunque no quieras. El cigarrillo hoy no supo a tabaco, sus besos lejanos hoy supieron a vacío. Sus palabras dijeron lo que no querías escuchar, aunque en el fondo lo sospechabas. Justo cuando estuviste dispuesto a derribar tu muro, ella puso bien alto el suyo. Infranqueable. Habrías querido que durara más- Y fumas y fumas y fumas repitiéndote lo mismo, los cigarrillos te saben a vacío. El familiar y tan odiado vacío. Habrías querido que durara más. Habrías querido que durara más. Habrías querido que durara más. Habrías querido que durara más. ¡Maldición, habrías querido que durara más! ¡Mierda, maldición, jueputa! Habrías querido que durara mucho más.

Tal vez, después de todo, era demasiado bueno para ser real. Pero te cuesta admitirlo ¡Demonios, sí que es difícil admitirlo! ¿Acaso tu predicción feliz de futuro no merecía ser real? Sientes una perturbación en la Fuerza y no puedes hacer nada al respecto. Habrías querido que durara más...

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Ps: Es difícil escribir cuando las espadas del texto están oxidadas y desafiladas. Lo es aún más cuando el agujero negro que se acaba de formar en tu diafragma apenas te permite teclear, apenas te deja pensar. Respiras, pero no es fácil respirar...

jueves, 19 de marzo de 2015

Casandra nadando en petróleo

Casandra era una mujer hermosa, de esas con las que los mismos dioses fantasean. Cuentan que el mismísimo Apolo le ofrendó como regalo un extraordinario talento para la profecía a cambio de su mano. Casandra, sin embargo, traicionó a su prometido. Apolo la castigó llevándose para siempre su don de la persuasión. Podría predecir el futuro con notable precisión, pero igual nadie tomaría jamás en serio una sola palabra suya. Ella acertó al vaticinar la caída de Troya, vio en el futuro los arqueros, las espadas y el fuego brotando como sangre del caballo de madera, pero la maldición de Apolo lo fue también para la gran ciudad de las murallas inexpugnables. A Casandra nadie le creyó, el resto es historia. 

Si vivir es fácil con los ojos cerrados, como solía decir el hippie más famoso de la historia, tenerlos abiertos ha de ser, en el mejor de los casos, una suerte de condena. Los ojos abiertos duelen. Al mundo actual no le gusta admitir que está jodido hasta la mierda, que tiene el corazón podrido y que, incluso con toda la fuerza con la que esta pueda brillar, su buena estrella no hará diferencia en la oscura noche que le espera. El mundo desvía la mirada, mantiene gacha la cabeza y, cuando no tiene más alternativa, junta los párpados y aprieta fuerte. 

Abrirlos es un proceso largo, complejo, difícil, desalentador. Pero una vez abiertos, no puedes cerrarlos más. Tienes que pagar tu condena autoinflingida, el conocimiento tiene un precio. Los expulsados del Edén saben esto mejor que nadie. 

A nadie le gusta ser agorero del apocalipsis, le dije hace poco a una amiga. Lo sé, pero es el trabajo sucio y hay que hacerlo, respondió. Y tiene razón. Si los científicos locos que tanto me agradan y si los autores de ciencia ficción que tanto leo, aún más locos que los primeros, no hubieran dedicado parte de su tiempo a hacer el trabajo sucio, seguramente yo no estaría pensando en Casandra ni en la larga noche que nos espera detrás de este, el hermoso atardecer que el mundo se rehúsa a contemplar. Estamos en el ocaso de la civilización, y es un ocaso maravilloso, pero vivir es más fácil con los ojos cerrados. 

¿Qué habrá pensado Casandra al estrellar por primera vez su mirada, capaz de trascender las murallas del tiempo, con el gigantesco caballo de madera que bien conocía de sus pesadillas?

La única certeza que tengo entre mil y una incertidumbres, cual gota de agua perdida en un mar de petróleo, es que el mundo tendrá que abrir los ojos cuando el último rayo de luz se vaya y solo nos queden las tinieblas. Solo tenemos una ruta para sobrevivir a la tenebrosa noche, y es una ruta desconocida, traicionera. Es el deber de quien ya tiene los ojos abiertos dibujar los mapas, trazar la ruta, encender las antorchas, ayudar a que los ciegos voluntarios recuperen la visión y esperar que nuestra especie no se pierda en la inminente y amenazadora oscuridad. 

¿Casandra, aun teniendo una imagen precisa del lúgubre porvenir, habrá logrado sobrevivir a la fatídica noche troyana? Es algo en lo que prefiero no pensar. Vivir es fácil con los ojos cerrados. 

viernes, 30 de enero de 2015

Tropecé dos veces

Ya no creo en tus mentiras
No me importan tus verdades
Ni las mías
Ya no creo

El brillo de los días pasados
El calor de tus besos soñados
Son resacas
Espejismos

En tus ojos vi el futuro
Tus palabras me enseñaron
Utopías
Imposibles

Los rayos no caen dos veces
En el mismo punto
Caíste en mí
Y caí

Prometí no tropezar dos veces
Con tu corazón de piedra
Prometí
Sin cumplir

Me clavaste tus puñales
Y al igual que al mal poeta
No me duelen
No hacen mal

Muchas noches te soñé 
Tu sonrisa vivió en mí
Ya no te vivo
No te sueño

Me dijiste que querías escribir
poemas de amores imposibles
Aquí tienes
El primero

Tropecé dos veces...

martes, 13 de enero de 2015

Día 403-404 o lo que sea: La vida es normal

Hoy la musa está dormida y la diosa fortuna, aún lúcida, juega a darle calvazos y distraer a este remedo de escritor. Realmente no sé qué escribir, estoy disparando palabras con un rifle chueco, los ojos vendados y las manos atadas. La vida es normal (hablando en términos estadísticos, lo que es igual a decir que es aleatoria y difícil de predecir), dentro de poco empezaré mi primer posgrado y al parecer ella también. El percutor falla y mi rifle chueco, con dificultad, dispara sus últimas palabras:

-Andate a la cama gran huevón que ya estás pensando de más.


viernes, 9 de enero de 2015

Día 401: Frases atropelladas para un libro en construcción

Hoy estuve trabajando en mi proyecto literario. El texto está apenas en construcción, por ende aún necesita varias correcciones y revisiones. Dejo aquí unos pocos párrafos de lo que hice hoy, por si alguien se encuentra con esta entrada (de pura casualidad), se haga una pequeña idea de lo que quiero narrar. 

(...)

Silencio. Por cinco segundos (que duraron una eternidad para Cubillos) solo se escuchó la pesada respiración de la gerente de la compañía minera más grande en operación en Colombia. Finalmente, de Rhodes contestó:

- Wilson, ¿me interrumpió en medio de una reunión con los accionistas para decirme que la solución a todos nuestros problemas es un… meteorito? No estoy para bromas, no en este momento, ¡por dios, la compañía se está cayendo a pedazos y usted me viene con estupideces! Lo espero el viernes a primera hora con el informe de su trabajo en campo y una proyección de utilidades-.

- ¡Por favor escúcheme Tamaira! –suplicó Cubillos-. Podemos salvar la compañía, es una oportunidad que solo tendremos una vez y no la perderemos, ¡esperar incluso unos pocos días sería un error del que nos lamentaremos toda la vida!

-Viernes, primera hora.


Tamaira terminó la llamada y apagó el teléfono antes de volver a sentarse en su lugar. La crisis por la que estaba atravesando la compañía no era un secreto para los accionistas, por lo que de Rhodes tuvo que citarlos para tratar de convencerlos de mantener sus inversiones en El Dorado Mining Company. Los cuatro accionistas con mayor porcentaje de participación en El Dorado tuvieron un momento a solas en la oficina de Tamaira de Rhodes y ninguno de ellos mostraba intenciones de mantener su dinero en el negocio del oro. Indudablemente fue un error táctico salir de la reunión, muchas cosas pudieron decirse a espaldas de la gerente durante su corta ausencia. De Rhodes estaba furiosa con Cubillos por su impertinencia y esa estupidez del meteorito, con ella misma por haber dejado a solas a los accionistas y con el mercado mismo por la caída abrupta de los precios del oro. Todos estaban jugando en su contra.

(Continúa....)

jueves, 8 de enero de 2015

Día 400 (creo): La resurrección del blog bazofia

Este blog nació por allá a finales del 2013, creo que hoy se cumplen 400 días desde que publiqué la primera entrada. Siempre se ha tratado de lo mismo, escribir toda la basura que me venga a la mente. Sin tramas, sin personajes, sin literatura, este lugar es mi pequeño altar al freestyle. Detrás de esto hubo al principio un objetivo muy claro, mantenerme todos los días tecleando. Este blog es una declaración de guerra contra la hoja en blanco.

El blog está lleno de anécdotas que seguramente a nadie interesan (por ello creé este espacio aparte, en vez de llenar mi otro blog con los vergonzosos textos que improviso aquí). Dejé de escribir por casi un año y ahora necesito afilar de nuevo las espadas del texto. Pienso que la mejor forma de revivir este espacio es contando por qué me olvidé del pequeño y poco talentoso escritor que llevo en mí y cómo decidí resucitar a Lázaro. Como es usual, hoy no encuentro mejor forma de hacerlo que con una anécdota.

Hace un par de años tuve una idea para un texto, sobre un viajero espacial que vuelve a la Tierra para encontrarla completamente destruida y descubrir que es el único ser con vida en el planeta. El único signo de civilización que encuentra es el Big Ben en ruinas, marcando las 5:17 pm. No sé por qué esa hora en específico, seguro hubo un motivo en su momento aunque no lo recuerde.

Tiempo después empecé a ser explotado miserablemente trabajar para una multinacional en turno de doce horas (que casi todos los días se convertían en 14 o 15). El ritmo de trabajo no me daba un solo segundo para pensar siquiera en basura para dejar aquí, aunque, ahora que lo pienso mejor, de haber tenido la energía, este espacio habría sido una excelente catarsis. Cuando ni el cuerpo ni el espíritu (si existe tal cosa) dieron más, decidí que lo mío no era soportar estoicamente la explotación laboral, así que renuncié. Días después me enteré de que podría hacer estudios de posgrado y empezarlos en 2015, por lo que realmente no me arrepiento de esa decisión.

Ayer la casualidad puso de nuevo frente a mis ojos las notas iniciales del texto sobre el astronauta y el Big Ben. Me causó mucha curiosidad que, aunque las notas eran vagas y poco específicas, la hora que marcaría el Big Ben estaba bien definida. Mientras pensaba que algún día debía terminar de escribir el texto, sonó mi celular. Algún donnadie de la multinacional aún no sabía sobre mi renuncia y me buscaba para que le solucionara la novedad (cuya traducción más exacta de jerigonza empresarial a español corriente es "mierdero"). Su primera frase en la conversación fue un mazo que me dio directo en el cráneo y aún me tiene algo aturdido.

¿Jerson? Qué pena molestarlo, le tengo una novedad de 5:17 de la tarde. 

Qué curiosa coincidencia. En ese momento supe que debía volver a escribir basura. Volver a hacerlo todos los días. Supe que tenía que terminar ese texto viejo y olvidado, probablemente lo publicaré en los próximos días.

Este texto deleznable es la resurrección de mi blog bazofia. Here I am, back in the game, bitches!