El blog está lleno de anécdotas que seguramente a nadie interesan (por ello creé este espacio aparte, en vez de llenar mi otro blog con los vergonzosos textos que improviso aquí). Dejé de escribir por casi un año y ahora necesito afilar de nuevo las espadas del texto. Pienso que la mejor forma de revivir este espacio es contando por qué me olvidé del pequeño y poco talentoso escritor que llevo en mí y cómo decidí resucitar a Lázaro. Como es usual, hoy no encuentro mejor forma de hacerlo que con una anécdota.
Hace un par de años tuve una idea para un texto, sobre un viajero espacial que vuelve a la Tierra para encontrarla completamente destruida y descubrir que es el único ser con vida en el planeta. El único signo de civilización que encuentra es el Big Ben en ruinas, marcando las 5:17 pm. No sé por qué esa hora en específico, seguro hubo un motivo en su momento aunque no lo recuerde.
Tiempo después empecé a
Ayer la casualidad puso de nuevo frente a mis ojos las notas iniciales del texto sobre el astronauta y el Big Ben. Me causó mucha curiosidad que, aunque las notas eran vagas y poco específicas, la hora que marcaría el Big Ben estaba bien definida. Mientras pensaba que algún día debía terminar de escribir el texto, sonó mi celular. Algún donnadie de la multinacional aún no sabía sobre mi renuncia y me buscaba para que le solucionara la novedad (cuya traducción más exacta de jerigonza empresarial a español corriente es "mierdero"). Su primera frase en la conversación fue un mazo que me dio directo en el cráneo y aún me tiene algo aturdido.
¿Jerson? Qué pena molestarlo, le tengo una novedad de 5:17 de la tarde.
Qué curiosa coincidencia. En ese momento supe que debía volver a escribir basura. Volver a hacerlo todos los días. Supe que tenía que terminar ese texto viejo y olvidado, probablemente lo publicaré en los próximos días.
Este texto deleznable es la resurrección de mi blog bazofia. Here I am, back in the game, bitches!
No hay comentarios:
Publicar un comentario