Hoy la musa está dormida y la diosa fortuna, aún lúcida, juega a darle calvazos y distraer a este remedo de escritor. Realmente no sé qué escribir, estoy disparando palabras con un rifle chueco, los ojos vendados y las manos atadas. La vida es normal (hablando en términos estadísticos, lo que es igual a decir que es aleatoria y difícil de predecir), dentro de poco empezaré mi primer posgrado y al parecer ella también. El percutor falla y mi rifle chueco, con dificultad, dispara sus últimas palabras:
-Andate a la cama gran huevón que ya estás pensando de más.
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