viernes, 9 de enero de 2015

Día 401: Frases atropelladas para un libro en construcción

Hoy estuve trabajando en mi proyecto literario. El texto está apenas en construcción, por ende aún necesita varias correcciones y revisiones. Dejo aquí unos pocos párrafos de lo que hice hoy, por si alguien se encuentra con esta entrada (de pura casualidad), se haga una pequeña idea de lo que quiero narrar. 

(...)

Silencio. Por cinco segundos (que duraron una eternidad para Cubillos) solo se escuchó la pesada respiración de la gerente de la compañía minera más grande en operación en Colombia. Finalmente, de Rhodes contestó:

- Wilson, ¿me interrumpió en medio de una reunión con los accionistas para decirme que la solución a todos nuestros problemas es un… meteorito? No estoy para bromas, no en este momento, ¡por dios, la compañía se está cayendo a pedazos y usted me viene con estupideces! Lo espero el viernes a primera hora con el informe de su trabajo en campo y una proyección de utilidades-.

- ¡Por favor escúcheme Tamaira! –suplicó Cubillos-. Podemos salvar la compañía, es una oportunidad que solo tendremos una vez y no la perderemos, ¡esperar incluso unos pocos días sería un error del que nos lamentaremos toda la vida!

-Viernes, primera hora.


Tamaira terminó la llamada y apagó el teléfono antes de volver a sentarse en su lugar. La crisis por la que estaba atravesando la compañía no era un secreto para los accionistas, por lo que de Rhodes tuvo que citarlos para tratar de convencerlos de mantener sus inversiones en El Dorado Mining Company. Los cuatro accionistas con mayor porcentaje de participación en El Dorado tuvieron un momento a solas en la oficina de Tamaira de Rhodes y ninguno de ellos mostraba intenciones de mantener su dinero en el negocio del oro. Indudablemente fue un error táctico salir de la reunión, muchas cosas pudieron decirse a espaldas de la gerente durante su corta ausencia. De Rhodes estaba furiosa con Cubillos por su impertinencia y esa estupidez del meteorito, con ella misma por haber dejado a solas a los accionistas y con el mercado mismo por la caída abrupta de los precios del oro. Todos estaban jugando en su contra.

(Continúa....)

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