domingo, 26 de enero de 2014

Días 55, 56, 57 y 58: La sociedad de la mierda

Uno sabe que se ha convertido en adulto cuando sale con cara de idiota en el carnet que lo identifica como empleado de una empresa. Y ese es mi caso, ya tengo el carnet que me identifica como adulto. 

Madurar es un proceso doloroso, complejo, desagradecido. Uno tiene que cagarla abundantemente antes de atreverse a darle la cara a la realidad. Por fortuna la sociedad actual, con toda la podredumbre que genera y de la que se alimenta, le da a las personas un periodo de gracia para poder prepararse, ponerse los overoles antes de untarse de mierda. 

La cantidad de mierda de la que uno debe untarse depende siempre de qué tan bien preparado esté uno antes de romper la burbuja. Hay quienes la rompen en plena pubertad, haciéndose papás a los quince o menos; a ellos les toca desarrollar branquias para poder nadar en la mierda. Quienes deciden dejar de estudiar con el grado de bachiller (o antes) y aún no se han puesto la cruz de un crío en brazos tienen la oportunidad de conseguirse un snorkel y nadar con la cabeza bajo la mierda, aunque con el ducto de aire sobre la superficie. Quienes, teniendo la oportunidad, deciden no estudiar, son la mierda de la que todos los demás debemos untarnos. Valga la aclaración.

A quienes rompen su burbuja antes de terminar una carrera profesional (teniendo un título técnico o tecnológico) les basta con un buen par de botas y un pantalón de trabajo. Ellos caminan por las orillas de la mierda. 

Finalmente, quienes logran terminar una carrera profesional solo tienen que untarse las manos con hojas de vida impresas en mierda, y tecleando en computadores de mierda. Y siempre ellos aspirarán a un título de posgrado en el cual todo el trabajo será untar sus cerebros con argumentos de mierda y tratar de imponer los propios, que a la larga también son mierda. 

A punto de romper mi propia burbuja, no es un sinsentido trazarme objetivos. Mi meta en esta sociedad donde el excremento abunda es obtener un doctorado, que no es otra cosa que el título profesional de un hablamierda.  

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