sábado, 11 de enero de 2014

Días 42 y 43: Realidad superior

Entre los días 42 y 43 viajé a una especie de realidad superior, el universo de universos. Aún estoy escribiendo las crónicas y mis conclusiones, mi nueva cosmogonía producto de aquel viaje. Hay mucho que decir. Hay demasiado que decir. 

Los seres humanos reaccionan no frente a la realidad, sino frente a las ideas que tienen en su mente.

jueves, 9 de enero de 2014

Día 41: Cómo convertir un cortometraje en cuento

La intención de este blog es mantenerme escribiendo. Llevo algo así como un par de horas haciéndolo hoy, así que esta entrada es una mera formalidad. 

Mientras trabajaba en la idea que ayer introduje en este mismo espacio, me dí cuenta de que en realidad no estaba creando un cuento sino el guión de un cortometraje. Y ya está listo. Es la primera vez que en un borrador hablo de tomas, escenas, fundidos, expresiones faciales durante los diálogos, secuencias y demás monserga cinematográfica. 

Recuerdo que alguien, alguna vez, me propuso escribir un guión. Yo le di largas al asunto y al final resulté no haciendo un carajo. Si esa persona, por inocente casualidad, llega a leer esta entrada, que se entere. Ya tengo listo lo que me pidió hace hará ya medio año.

Como no persigo el ser guionista, como mi intención es formalizar mi proceso de creación literaria (no se confunda con estandarizar), ahora tengo que convertir ese trabajo en un cuento corto. Dado que mis vacaciones se extendieron unos días más, me dedicaré hoy y mañana a descubrir cómo carajo es que se convierte un guión de cortometraje en cuento. 

Vamos a ver si me va bien en ello. 

miércoles, 8 de enero de 2014

Día 40: Manos al texto

Hoy no voy a ser víctima de un arrebato. Tengo una idea para un cuento corto y, en vez de escribirla a los trompicones y luego publicarla de afán, la trabajaré con calma, diseñaré la trama y escogeré con cuidado cada palabra. Cuando sienta que está lista, la publicaré. Se trata de escribir más, sí, pero también de escribir mejor. 

Mientras tanto, una anécdota ajena.

Llegué de trotar (hoy hice once kilómetros, nunca había corrido tanto) y después de la necesaria higiene, me puse a leer un rato. Aún estoy con The Demon-Haunted World, no quiero apresurarme, considero mejor disfrutar cada palabra y cada idea. Todas valen oro en ese libro. En fin, estaba leyendo un pasaje en el que Carl habla sobre la historia del primer quasar en ser descubierto. 

Unos físicos rusos descubrieron una radiofuente muy potente y distante que emitía señales sinusoidales con periodo de cien días. Al no contar con una explicación mejor, estos tipos pensaron que se trataba de la base de una civilización extraterrestre muy avanzada (Tipo III en la escala Kardashev, por si me lee algún entendido). Anunciaron sus conclusiones al público en 1963 y desataron un frenesí cultural sin precedentes. Todo por malinterpretar unos datos. 

Aquellos físicos llamaron a la radiofuente CTA-102 (ahora se sabe bien que se trata de un quasar) y algunos remanentes de la histeria alienígena flotan todavía. Les comparto uno de ellos. Cuando tenga el cuento listo, lo publicaré aquí y en el otro blog, como es usual.

  

sábado, 4 de enero de 2014

Días 35 y 36: Imagen mental

«Te imagino ya con tus estudios -siempre has seguido escribiendo- y se te presenta la oportunidad de algo serio, a esta editorial le gusta lo que escribes y el enfoque que le das a tus escritos, decides dejar a un lado la ingeniería y te vas para un país como Alemania o en los Países Bajos, ya instalado allá estarías viviendo no en una gran ciudad, un lugar como a las afueras de Stuttgart, preferiblemente cerca de la selva negra o inclusive en Róterdam, estarías escribiendo, viajando, conociendo. TU VIVIENDA, tendría que ser algo rústica, obvio la tecnología necesaria pero siempre con paredes de ladrillo, una sala de música, la biblioteca, dos chimeneas, una en la sala y otra en la biblioteca, la cocina, y la habitación principal siempre dando hacia un paisaje muy natural.

«Saldrías a caminar de madrugada con un cigarro para volver y darte cuenta de tan maravilloso paisaje, SE ME OLVIDABA EL PIANO, divino en la sala, dando hacia un ventanal enorme y sonaría algo con el estilo de praise you de Fatboy Slim.»



jueves, 2 de enero de 2014

Días 32, 33 y 34: All you need is love

No sé qué pensar sobre el año que recién terminó. Todos los 31 de diciembre me hago uno y solo un propósito: hacer que el año que viene sea el mejor de mi vida, hasta ahora. Lo logré en 2010, 2011 y en 2012 todo iba perfecto, todo hasta la última semana. 

Es cierto que por ello el 2013 empezó con una seria desventaja. Además, no habían pasado más de tres meses y ya el año me había dado tragedias en extremo inverosímiles. Agarrado de la mano del tiempo, descubrí que lo más sano es convertir todos esos momentos difíciles en otra cosa; lo sano es desafilar los cuchillos, mirar el pasado con lentes de comedia y convertir el dolor en risas. 

Si ignoro los primeros tres meses (tal vez los primeros cuatro), el año que apenas falleció pudo haber sido, por lejos, de todos el mejor. Gané concursos, fui publicado más veces que nunca, dejé la carrera a un pelo de terminarla (y renové mi motivación), conseguí una muy buena oportunidad en la empresa que siempre quise, conocí nuevas personas, nuevos universos y nuevos estados de percepción, encontré verdaderos amigos -mejor, la verdadera amistad en viejos amigos-...

Pero aún no sé qué pensar.

Al 2013 lo vi nacer en un vaso de whisky y lágrimas, escuchando canciones que detesto, acompañado por mi papá y otras personas que, al igual que a él, apenas si conozco. Aquellos primeros minutos del año fácilmente pudieron ser un pronóstico del desastre. Por fortuna -y aquí lo irónico de la frase-, por fortuna no creo en agüeros. Al 2013 lo vi morir en una botella llena de catarsis a seis grados de alcohol. Todos los errores fueron reparados; las ofensas, perdonadas. Y todas las cosas buenas calentaron el corazón... cosas buenas disfrazadas en abrazos fraternales de mi verdadera familia. 

Hace dos días me lo propuse de nuevo: el 2014 va a ser el mejor año de mi vida. Y a las doce de la noche, o mejor, más significativo, a las cero horas del año, inesperadamente, me llegó la revelación. Desde el primer segundo entendí el mensaje que el Cosmos me estaba enviando. ¡Cómo habría podido equivocarme en la interpretación de algo tan claro! 

A las cero horas del primero de enero de 2014 una voz empezó a cantar There's nothing you can do that can't be done, nothing you can sing that can't be sung, nothing you can say but you can learn how to play the game... It's easy . "All you need is love" de The Beatles y la certeza de que este será el mejor año de mi vida, hasta ahora. 

Tal vez sí creo un poquito en agüeros.